Deambulando por ahí

Empecemos por ella. Deambulaba por las calles cada noche, encontrando un bar, pidiendo una cerveza y yéndose a casa mientras pensaba en por qué vivía allí, qué le deperaría el futuro o que acciones del pasado le llevaron a estar en ese lugar en ese preciso momento.

Sigamos con él. Hacía carpintería en una escuela, tenía las manos agrietadas y una barba de unos cuantos meses. Estar en casa y mirar por la ventana eran habituales en su rutina diaria, allí pensaba en el por qué de la vida, por qué le universo, por qué la tierra…

Terminemos por los dos,

dos personas

tres almohadas

cuatro piernas

cinco besos

seis caricias

sierte mordiscos

ocho arañazos

nueve jadeos

diez orgasmos

él la abrazó fuerte, no quería despegarse de ella. Se imaginaban andando por las nubes y contando estrellas mientras él dibujaba constelaciones en su espalda uniendo lunares que no se acababan.

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Él quería que esas noches fuesen infinitas, que los días no existieran, que las horas y los minutos para ellos, no fuesen nada. Solo quería que ella fuese su vida.

Pero se marchó y él la buscó deambulando por las calles como ella solía hacer, tomaba cerveza en los mismos bares, pero no estaba. De pronto la vio. Los nervios le hacían andar más rápido pero ella se alejaba

cada vez más. Al llegar a un callejón sintió su aliento en la oreja y  se le quedó su vida grabada en la piel.

Tras abrir los ojos solo vio un gato, deambulando por las calles como ella solía hacer.

 

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